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Planificación Educativa: Pasos Clave Para el Éxito
4 de diciembre de 2016
Educar sin planificar, es como construir una casa sin plano o escribir una novela sin borrador.
El arte de educar además de creatividad e improvisación, requiere esfuerzo, análisis racional y pensamiento crítico. La planificación en la Educación es una clave para asegurar el éxito y la calidad de las acciones.
Todo profesional de la educación conoce la importancia de la planificación como parte de su tarea educativa. Sin embargo, en el día a día esta fase de la acción educativa queda relegada a una actividad burocrática a la que no se le presta suficiente atención ni tiempo.
En los contextos de educación no formal, debido a la flexibilidad y dinamismo de los establecimientos y a la prevalencia de personal voluntario sin formación específica, no siempre se saca el mayor provecho del potencial de los espacios de enseñanza-aprendizaje.
Mejorar la calidad educativa de las actividades en 5 pasos:
Las acciones educativas, igual que los proyecto sociales, son fruto de un proceso racional que consiste en:
- DIAGNOSTICAR: Definir características y necesidades del grupo, comunidad, territorio donde se está trabajando.
- IDENTIFICAR: Decidir cuáles son las necesidades educativas que se desean cubrir (objetivos educativos) y qué actividades son las más adecuadas para hacerlo. En esta fase se debe contar con la opinión de los niños y jóvenes y tomar decisiones acorde con la misión de la organización, los recursos disponibles y las características culturales del lugar y las personas.
- PROGRAMAR: Reflejar de manera racional y sistematizada lo que se va hacer, por qué se va a hacer, para qué, con qué recursos, cómo se va a hacer y quién lo va a hacer. Se materializa en un documento de proyecto y una ficha de programación para cada actividad.
- EJECUTAR LA ACCIÓN: Llevar a cabo aquello programado adaptándose a los imprevistos que puedan ir surgiendo.
- EVALUAR: La evaluación permite sistematizar las experiencias y lecciones aprendidas para mejorar futuras acciones. ¿Cómo ha ido? ¿Se han logrado los objetivos perseguidos? ¿Cuál es el feed-back de los participantes? ¿Qué podemos mejorar para el futuro?
- Asegura una mejor calidad educativa.
- Aumenta la pertinencia de las acciones de acuerdo a los intereses y necesidades específicas de los niños y jóvenes.
- Facilita la comunicación y el trabajo en equipo.
- Permite gestionar mejor los recursos materiales y el tiempo.